Reconociendo la fundamental importancia de la información para la toma de decisiones, la orientación y formulación de políticas para mejorar la calidad de vida enfrentar el problema de los trastornos mentales en la población, se han realizado importantes investigaciones en este campo que han arrojado evidencias importantes sobre la salud mental de la población en el ámbito mundial y nacional.
En el Ámbito Mundial
Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la Salud Mental en el Mundo del 2001 ya citado, la magnitud del daño producido por la salud mental puede apreciarse en los siguientes indicadores:
- 450 millones de personas en el mundo padecen trastornos mentales, neurológicos o psicosociales.
- La
depresión grave es la principal causa de discapacidad en el ámbito mundial y es la cuarta causa de la carga por morbilidad y se espera que en 20 años sea la segunda. - 70 millones de personas presentan dependencia del alcohol
- 50 millones sufren de epilepsia
- 24 millones de
esquizofrenia - 1 un millón de personas se suicidan cada año y entre 10 y 20 millones intentan hacerlo
- 1 de cada 4 personas padecen un trastorno mental en alguna etapa de su vida
- La prevalencia de Alzheimer se incrementa con la edad y los datos demográficos muestran un rápido envejecimiento de la población
- La carga de los trastornos mentales y del comportamiento representa el 12% de la carga de morbilidad del mundo, a pesar de lo anterior, el presupuesto para la salud mental representa solo el 1% del gasto total en salud.
- El 40% de los países no cuentan con una clara formulación de políticas en salud mental y en más del 30% no se tiene con programas de atención para este grave problema.
- Más del 90% de los países carecen de una política de salud mental que incluya a los adolescentes.
Los planes de atención de salud no cubren los trastornos mentales y conductuales en la misma medida que a otras enfermedades.
No se conoce la proporción de personas afectadas por los trastornos mentales y del comportamiento se ven privadas de la atención en salud.
Adicionalmente, el uso de drogas ilícitas, es también un factor que incide de manera negativa en la salud mental de las personas, en este sentido, un estudio realizado por Lewin Group para el Instituto Nacional de Abuso de Drogas y para el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo de los Estados Unidos de América, estimó para el año 1992 que el costo económico del uso de drogas ascendió a US$ 245.700 millones. Este valor estimado tiene en cuenta el costo del tratamiento y de las campañas de prevención del uso de sustancias psicoactivas. Adicionalmente se tuvieron en cuenta los costos en que incurre la sociedad por la pérdida de productividad y el incremento en los niveles de delincuencia, de los cuales un mayor porcentaje los asumen los gobiernos (46%), en segundo lugar están quienes abusan de las drogas y sus familias con una 44%.
Muy vinculado con lo anterior está el consumo de tabaco que impacta enormemente los niveles de morbilidad y mortalidad y por ende el costo que la sociedad debe asumir en términos de servicios de salud para atender a las personas que, a raíz de la adicción al cigarrillo, incurren. Según algunas estimaciones, US$ 75 billones son dedicados en los Estados Unidos cada años para atender los planes de atención a las personas que padecen algún tipo de enfermedad derivada directamente del uso del cigarrillo. Como si fuera poco el uso de tabaco reduce los niveles de productividad de las personas lo que afecta a la economía en su conjunto y se estiman dichos costos en US$ 82 billones por año.
Otra importante evidencia relacionada con la sustentación de la importancia de la salud mental, son los hallazgos del estudio INTERHEAT y el análisis relacionado con la generación de evidencia científica generada en uno de los más recientes estudios mundiales sobre enfermedades del corazón, en el cual se reconoce la importancia etiológica de los factores psicosociales como factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, que actualmente se comportan como la primera causa de muerte en el mundo y en Colombia.
Los estudios previos habían sido realizados principalmente en América del Norte Pero el objetivo del este estudio fue investigar la relación de factores psicosociales con el de riesgo de infarto de miocardio en 24 767 personas de 52 países, entre los cuales se incluyó a Colombia. Quedando aceptado lo que desde hace un tiempo se proponía: los factores psicosociales son factores independientes asociados con enfermedad coronaria.
Las personas con infarto de miocardio (casos) informaron mayor prevalencia de las cuatro formas en que se evaluó el estrés con una (p <0,0001). De los casos 23,0% (n = 1249) sufrió varios períodos de estrés laboral en comparación con solo el 17,9% (1324) de controles, y el 10,0% (540) experimentó permanente estrés laboral durante el año anterior, frente a 5,0% (372) de los controles. Las OR (Razón de disparidad) ajustada por edad, sexo, región geográfica, y el tabaquismo fueron 1,38 (99% CI 1.19 -1 61) para la presentación de varios períodos de estrés laboral y 2.14 (1.73 -2.64) para estrés laboral permanente.
Los eventos de vida estresantes en el año anterior también fueron más frecuentes en los casos que en los controles, con un 16,1% en los casos vs 13,0% en los controles y una OR 1,48 [1,33 -1 64], finalmente la prevalencia de
depresión fue de 24,0% en los casos vs 17,6% en los controles con una OR 1,55 [1,42 -1 69]. Estas diferencias fueron consistentes entre las regiones del mundo incluyendo América Latina, en diferentes grupos étnicos, y en los dos sexos. En el análisis general del estudio se encontró un %RAP de 32.5% para los factores psicosociales o sea que en esa proporción se puede explicar la frecuencia de infartos que pueden considerarse consecuencia de la exposición a estos factores de riesgo para enfermedad coronaria.
Además es ampliamente reconocida la importancia de los estilos de vida, íntimamente ligados a la salud mental del individuo y la comunidad con prácticas no seguras, que incrementan problemáticas tan importantes como el SIDA y demás ETS, los accidentes de tránsito y las diferentes manifestaciones y consecuencias de las violencias.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito UNODC estima que en 2007 entre 172 millones y 250 millones de personas consumieron drogas ilícitas por lo menos una vez el año anterior6. No obstante, estas cifras elevadas incluyen a muchos consumidores ocasionales que tal vez han probado drogas solo una vez en todo el año. Es importante, pues, también disponer de estimaciones del número de personas que son consumidores "problemáticos" de drogas o grandes consumidores. Este grupo representa el mayor consumo de drogas todos los años; probablemente sean drogodependientes, se beneficiarían mediante tratamiento y es posible que su nivel de consumo tenga importantes consecuencias para la salud pública y el orden público. Según las estimaciones de la UNODC en 2007 había entre 18 y 38 millones de consumidores problemáticos de drogas de 15 a 64 años.
1.2. En Colombia
1.2.1. Estudio Nacional de Salud Mental Colombia 2003
Algunos de los más importantes hallazgos son los siguientes:
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Prevalencia de cualquier trastorno mental:
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En la vida 40.1%
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En los últimos 12 meses 16%
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En los últimos 30 días 7.4%
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Trastornos más frecuentes alguna vez en la vida:
-
Trastornos de ansiedad 19.3%
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Trastornos del estado del estado de ánimo 15%
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Trastorno por uso de sustancias 10.6%
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Prevalencia de
intento de suicidio -
Intento de
suicidio alguna vez en la vida 4.9% -
Intento de suicidio en el último año 1.3%
-
Ideación Suicida comportamiento por sexo:
-
Sexo masculino 12.1%
-
Sexo femenino 12.5%
-
Intento de suicidio alguna vez en la vida por sexo:
-
Sexo masculino 4.9%
-
Sexo femenino 4.9%
1.2.2. Estudio Nacional de Consumo de Drogas en Colombia -2009
Principales resultados del estudio
- Si bien cerca del 45% de la población colombiana declara haber consumido tabaco alguna vez en la vida (56% en el caso de los hombres y 34% entre las mujeres), sólo el 17% puede considerarse consumidores actuales, es decir, han usado tabaco al menos una vez en los últimos 30 días (24% entre los hombres y 11% en el caso de las mujeres); esta cifra equivale a 3,3 millones de consumidores. Entre los menores de 18 años, un 6% declara consumo actual, cifra que llega al 20% a partir de esa edad. Se observa importantes diferencias a nivel de estratos socio-económicos donde un 13% del estrato 1 y un 25% de los estratos 5 y 6 declararon consumo de tabaco durante el último mes.
- Es importante destacar que solo un 61% cree que "fumar cigarrillo 1 o dos veces al día" representa riesgo para las personas. En cambio, frente al hábito de "fumar cigarrillo frecuentemente", un 83% cree que representa riesgo para las personas, siendo las mujeres las que perciben un mayor riesgo que los hombres.
- En cuanto al consumo de alcohol, un 86% de los encuestados declara haber consumido alguna vez en la vida, un 35% lo hace para los últimos 30 días (lo que equivale a 6,9 millones de personas), con claras diferencias por sexo: mientras un 46% de los hombres dice haber consumido en el último mes, es decir cerca a 1 de cada 2 hombres, en el caso de las mujeres la cifra es de un 25%, es decir 1 de cada 4 mujeres.
- El consumo actual de alcohol, es decir en el último mes, muestras diferencias importantes también por edad: en el grupo de 12 a 17 años un 20% (1 de cada 5) declara consumo, esta cifra se duplica y más en los grupos de edad siguientes, llegando a un 46% entre los 18 y 24 años y a un 43% en el grupo 25 a 34 años, disminuyendo en las edades siguientes.
- Según estrato social, el consumo más elevado se observa en los estratos 5 y 6 con un consumo actual que alcanza al 57% de dicho grupo, cifra que se reduce al 27% en el estrato 1.
- La percepción de riesgo percibida por la población frente al consumo abusivo de alcohol presenta alta frecuencia. Un 79% considera que "tomar 5 o más bebidas alcohólicas cada día" es una conducta de riesgo, cifra que aumenta a 82% frente al riesgo de "emborracharse con bebidas alcohólicas". En ambas situaciones la percepción de riesgo de las mujeres en mayor a la de los hombres; sin embargo, el grupo que percibe menor riesgo frente a estas conductas es el grupo de 12 a 17 años.
- Según resultados del test de AUDIT el consumo problemático, el 12.2% de la población total de 12 a 65 años presenta riesgo de consumo problemático, cifra que equivale a 2,4 millones de personas en el país. Si se considera solamente los consumidores actuales de alcohol (quienes declararon haber consumido en los últimos 30 días), un 35% de ellos pueden ser considerados con consumo problemático. En otras palabras, si se considera la población total del país, 1 de cada 8 personas es clasificado entre los que tienen un consumo problemático. En cambio, al considerar solo a los consumidores del último mes se tiene que 1 de cada 3 consumidores de alcohol caen en dicha clasificación.
-
De los 2,4 millones en estas condiciones, 1,8 millones son hombres y 0,6 millones mujeres. Es decir, de cada 4 personas con consumo problemático, 3 son hombres y 1 mujer. Por otra parte, esta condición afecta a casi un 20% de la población entre 18 y 24 años, lo que equivale a 670 mil jóvenes en ese grupo de edad. En términos de estratos socioeconómicos, los porcentajes respecto de la población total son bastante similares. Sin embargo, cuando se considera solo a los consumidores del último mes, se tiene que el estrato 1 es el que presenta mayor porcentaje de consumo problemático con un 44%, prevalencia que se reduce a un 20% en los estratos 5 y 6.
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Con relación al uso de drogas ilícitas (el estudio incluyó: Marihuana, cocaína, basuco, éxtasis, inhalables, heroína), en la población de 12 a 65 años, el estudio detectó que el 9,1% de la población global ha usado alguna droga ilícita al menos una vez en su vida, 14,4% para los hombres y 4,5% en las mujeres.
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El uso reciente de alguna droga ilícita o consumo en el último año (prevalencia del último año) fue declarado por el 2,7% de los encuestados lo que equivale a aproximadamente 540 mil personas. El consumo reciente es muy superior entre los hombres (4,5%) que entre las mujeres (1,2%).
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También es muy superior entre los jóvenes y adultos jóvenes de 12 a 34 años que entre los mayores de 34 años. El grupo de edad con mayor prevalencia anual de uso de drogas ilícitas es el de 18 a 24 años con cerca de 6%, seguido por el grupo de 15 a 34 años con un 3,9% y el de 12 a 17 años con un 3,4%. En cuanto a estratos socioeconómicos, el mayor consumo de drogas ilícitas en términos del uso reciente se encuentra en el estrato 4 con un 4.2%, seguido por los estratos 5 y 6 con un 2,9%, el estrato 3 con un 2,8% y los estratos 1 y 2 con un 2,4% cada uno de ellos.
Marihuana
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Al igual que en la gran mayoría de países del mundo occidental, la marihuana es la droga ilícita de mayor consumo en Colombia. En términos de prevalencia de consumo alguna vez en la vida, un 8% de las personas declara haber consumido esta droga al menos una vez, con aproximadamente un 13% en los hombres.
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Considerando el uso reciente, es decir el consumo el último año, este estudio revela que un 2,3% declara haber usado marihuana al menos una vez durante dicho período, aproximadamente un 4% de los hombres y un 1% entre las mujeres. Esta cifra equivale a cerca de 450 mil personas.
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La mayor prevalencia de consumo se observa entre los jóvenes de 18 a 25 años con un 5%, seguido del grupo 26 a 34 años (3,2%) y el de 12 a 17 años (2,7%). Por estrato socioeconómico en el estrato 4 con un 3,3% seguido por los estratos 5 y 6 con un 2,6% de prevalencia.
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En cuanto a la percepción de riesgo frente al uso de marihuana, se tiene que el 72% de los encuestados percibe un gran riesgo al "probar marihuana una o dos veces", con diferencias entre hombres y mujeres, donde éstas últimas perciben un riesgo mayor (76% versus 69%). La percepción de riesgo aumenta en la medida que se consulta acerca de un consumo más frecuente. Por ejemplo el 82% percibe un gran riesgo frente al "uso una o dos veces a la semana" (84% entre las mujeres y 79% entre los hombres) y un 89% percibe gran riesgo frente al "uso tres o más veces por semana" (90% para mujeres y 88% para hombres). Es importante destacar que la menor percepción de riesgo se encuentra entre los más jóvenes. principalmente entre grupo de 18 a 25 años, grupo en el cual, el uso de marihuana es más frecuente.
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En los consumidores del último año, se estudió el efecto que estaría produciendo el uso de marihuana, usando preguntas que permitieran clasificar a dichos consumidores en "abuso" o con signos de "dependencia". Como resultado entre los 450 mil consumidores recientes de marihuana aproximadamente 250 mil pueden ser considerados en los grupos de "abuso" o "dependientes" de dicha droga, lo que representa casi un 57% del total de consumidores.
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De estas 250 mil personas, aproximadamente 200 mil clasificarían como "dependientes" y 50 mil para "abuso". Las mayores frecuencias se concentran entre los hombres y entre los jóvenes. De los 250 mil clasificados en abuso o dependiente, 200 mil son hombres y 50 mil son mujeres. Esto implica que entre la población masculina del país, un 2,2% puede ser considerado como consumidor abusivo o dependiente de marihuana; entre los consumidores varones, se tiene que casi un 58% está en dicha condición, versus un 53% en el caso de las mujeres. Por otra parte, entre los jóvenes de 18 a 24 años del país, un 2,7% clasifica en las categorías de "abuso" o "dependiente" respecto del uso de marihuana (unos 94 mil jóvenes en ese grupo de edad), y entre los jóvenes que declararon uso reciente de esta droga, se tiene que un 53% se encuentra en dichas categorías.
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Con relación al estrato socioeconómico, los mayores niveles de "abuso" y "dependencia", un 82% de los consumidores recientes del estrato 1 clasifican en dichos grupos, un 63% en el estrato 2 y las cifras caen a cerca del 30% en los estratos 4, 5 y 6.
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El acceso a la marihuana parece ser un problema relevante en el país, ya que cerca de un 48% considera que es "fácil conseguir" esta droga: 54% en el caso de los hombres y 42% en el caso de las mujeres, la percepción de facilidad de acceso es mayor entre los jóvenes, principalmente entre los 18 y 24 años. Es importante destacar que un 44% de las personas del grupo 12 a 17 años (en edad escolar) considera que es fácil conseguir marihuana.
Cocaína
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Prevalencia de vida, el 2,5% de la población estudiada declara haber consumido cocaína alguna vez en la vida, siendo el 4.2% en hombres versus 1% en las mujeres.
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Prevalencia anual durante el último año fue de un 0,7%, 1,3% en los hombres y 0,2% entre las mujeres. En otras palabras, se estima que 140 mil personas reconocen haber consumido cocaína al menos una vez durante los últimos 12 meses.
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Entre los adultos-jóvenes entre 25 y 34 años se observa la mayor proporción de prevalencia de consumo con casi un 1,4% seguido del grupo de 18 a 24 años con un 1,2%. Ambos grupos dan cuenta del 70% del total de consumidores.
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Según los criterios que aplica el estudio de las 140 mil personas que declaran consumo durante el último año, un 60% de ellas se clasifican en los grupos de "abuso" o "dependiente", es decir cerca de 85 mil personas. Esta cifra representa un 0,4% de la población total del país y se concentra en el sexo masculino (67 mil de las 85 mil personas) y en adultos-jóvenes entre 18 y 34 años.
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La percepción de riesgo frente al consumo de cocaína es bastante alta, un 83% declara que constituye un gran riesgo "probar una o dos veces" cocaína, sin diferencias importantes entre hombres y mujeres, pero con una menor percepción de riesgo entre la población más joven. Frente al "consumo una o dos veces al mes" un 88% de la población considera este uso como de gran riesgo, el que aumenta a un 91% si se trata del "consumo tres o más veces al mes".
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Con relación a la facilidad de acceso, un 28% percibe como fácil conseguir cocaína, un 33,5% de los hombres y un 23% de las mujeres. Los grupos entre los 18 y 44 años son los que perciben una mayor facilidad de acceso, como también las personas de los estratos 4 y 3 respectivamente.
Basuca
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Otra droga evaluada en el estudio fue la basuca. Su prevalencia de vida, fue 1,1%, entendiéndose que esta proporción de la población estudiada declaró haberla usado al menos una vez en la vida. Frecuencia que se reduce a menos de un 0,2% al avaluar la prevalencia de consumo anual, uso reciente o en los últimos 12 meses. Esta cifra equivale a cerca de 34 mil personas. La mayoría (29 mil) hombres de 25 a 34 años (11 mil) que se concentran en los estratos 1 a 3.
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De los 34 consumidores, casi un 78% llenan el criterio utilizado en el estudio para "abuso" y "dependientes", es decir algo más de 26 mil personas. Siendo la droga que presenta, proporcionalmente hablando, la mayor prevalencia de abusadores y dependientes.
Éxtasis
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Se presento una proporción de prevalencia de 0,9% o sea consumo alguna vez en la vida. La proporción baja a un 0,3% para la prevalencia anual, lo que representa a unas 55 mil personas, en su mayoría hombres, (38 mil), con relación a la edad son jóvenes entre 18 y 24 años (31 mil) y de los estratos 4, 5 y 6 (21 mil).
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La percepción de riesgo respecto del uso de éxtasis es alta llegando a 83% de la población estudiada que percibe un gran riesgo el "consumo una o dos veces", cifra que llega a casi el 90% cuando se trata del "consumo tres o más veces al mes", sin diferencias por sexo. Sin embargo, la percepción de riesgo es menor en los más jóvenes.
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Solo el 20% de la población declara que les sería fácil conseguirlo, un 23% entre los hombres y un 18% entre las mujeres. La mayor facilidad de acceso es percibida por los jóvenes de 18 a 34 años, alrededor del 25%, y en el estrato socioeconómico 4 con un 27% de los encuestados.
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El 1,7% de la población total declara haber recibido oferta de éxtasis en el último año, ya sea para comprar o probar. Esta cifra llega a un 2,5% en el caso de los hombres, un 4% entre los jóvenes de 18 a 24 años y el 3,6% en los estratos 4, 5 y 6.
Heroína
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En el estudio se indagó sobre el consumo de heroína, sustancia cuya presencia en Colombia, aunque más reciente y mucho menos conocida que la de otras sustancias ilícitas, ha sido registrada por expertos y por numerosos centros de tratamiento que operan en el país. En contraste con estudios anteriores, en los que las cifras eran inexistentes o estadísticamente no significativas, el presente estudio sugiere que el consumo de heroína es ya un problema socialmente relevante y que demanda esfuerzos adicionales de investigación para establecer sus características específicas y su verdadera dimensión.
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El estudio arrojó las siguientes cifras: prevalencia de vida 0,2% y prevalencia anual 0,02%, de la muestra reportaron consumo de heroína en el último año y un porcentaje similar en el último mes. Las estimaciones indican que en el país hay más de 3.000 consumidores, de los cuales la gran mayoría son hombres.
Sustancias inhalables
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En cuanto al consumo de sustancias inhalables, el estudio encontró una prevalencia de vida de 0,8%, 0,2% de prevalencia anual y 0,1% en el último mes. Como es de conocimiento general, el consumo de inhalables afecta particularmente a menores de edad que habitan en la calle (no cubiertos en este estudio), por lo cual las cifras reales en términos de porcentaje afectada no pueden estimarse a partir del presente estudio.
Comparabilidad de los indicadores
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La metodología del estudio y sus resultados permiten la comparación con las cifras sobre consumo de SPA reportadas recientemente en otros seis países de Suramérica: Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay. A partir de un informe comparativo publicado en el año 2008 por la OEA/CICAD sobre consumo de sustancias en la población general de esos países.
NOTA: Se toman los apartes aplicados a este Proyecto, por tanto la nomenclatura interna no es concordante, por respetar el documento original.
Como apoyo para el establecimiento del ONSN el Decreto 3039 de julio 2007, Plan Nacional de Salud 2007- 2010 plantea como propósitos:
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Mejorar el estado de salud de la población Colombiana.
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Evitar la progresión y los desenlaces adversos de la enfermedad.
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Enfrentar los retos del envejecimiento poblacional y la transición demográfica.
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Disminuir las inequidades en salud de la población Colombiana.
El Plan Nacional de Salud Pública define las prioridades y los parámetros de actuación en respuesta a las necesidades de salud, a los recursos disponibles y a los compromisos establecidos por la Nación en los acuerdos internacionales.
Los objetivos de las prioridades en salud son respuesta a las necesidades del país en materia de salud, las cuales han sido debatidas y consensuadas con los distintos actores del sector, de otros sectores y representantes de los ciudadanos y usuarios de los servicios de salud, a través de mesas de discusión y aportes individuales y de diferentes colectividades.
- Las prioridades nacionales en salud son:
- La salud infantil.
- La salud sexual y reproductiva.
- La salud oral.
- La salud mental y las lesiones violentas evitables.
- Las enfermedades transmisibles y las zoonosis.
- Las enfermedades crónicas no transmisibles.
- La nutrición.
- La seguridad sanitaria y del ambiente.
- La seguridad en el trabajo y las enfermedades de origen laboral.
- La gestión para el desarrollo operativo y funcional del Plan Nacional de Salud Pública.
Las prioridades anteriores son de estricto cumplimiento en la Nación, en los planes de salud territoriales y en los planes operativos de las entidades promotoras de salud - EPS, en coherencia con los perfiles de salud territorial. Y como podemos observar el objetivo 4, presenta los aspectos fundamentales Relacionados con el tema de la propuesta para la creación del OBSEVATORIO DE LA SALUD MENTAL, siendo fundamental lo relacionado en la formulación de la línea de política número 4. Vigilancia en salud y gestión del conocimiento.
2.1 Metas nacionales en Salud Mental
Adaptar los planes territoriales a la política nacional de salud mental y de reducción del consumo de sustancia psicoactivas en 100% de las entidades territoriales (Línea de base: 0%. Fuente: direcciones territoriales de salud 2006).
2.2 Estrategias para mejorar la salud mental
Línea de política número 1. Promoción de la salud y la calidad de vida
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Conformación de mecanismos de coordinación y articulación local intersectorial para la formulación y seguimiento de las políticas y planes de salud mental y de reducción del consumo de sustancias psicoactivas.
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Promover el desarrollo de iniciativas de enfoque comunitario, orientadas a mejorar las competencias de los individuos, las familias y la comunidad en la promoción de la salud mental y la prevención y control de la violencia intrafamiliar.
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Apoyar las iniciativas actuales para la salud mental y reducción de sustancias psicoactivas otros actores locales, la construcción conjunta de nuevas propuestas, buscando sinergias y sincronías junto a las entidades promotoras de salud - EPS, Ministerio de Educación, Ministerio del Interior y Justicia, Ministerio de Cultura y Deporte, secretarias de desarrollo social, personerías, organizaciones internacionales y organizaciones de base comunitaria.
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Formación de grupos gestores y redes de apoyo de salud mental en los municipios conformados por actores institucionales (juez, inspector de policía, personero, docentes, policía, promotoras de salud, personal de salud, etc.) y comunitarios (líderes, madres comunitarias, pastoral social etc.) y organizaciones no gubernamentales, para el desarrollo de actividades de promoción de la salud mental, prevención de trastornos mentales y del consumo de sustancias psicoactivas, tamizaje en salud mental, detección temprana, canalización, seguimiento y rehabilitación comunitaria.
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Desarrollar estrategias para favorecer la reinserción laboral y escolar en personas con patología mental controlada.
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Promover capacidades en empresas y centros educativos para la detección de síntomas de trastornos mentales y reorientación a los servicios de atención.
Líneas de política números 2 y 3. Prevención de los riesgos y recuperación y superación de los daños en la salud
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Incorporación del componente de salud mental y de reducción del consumo de sustancias psicoactivas en otros programas sociales y de salud pública relevantes tales como: Atención Integral de las Enfermedades Prevalentes de la Infancia - AIEPI, familias en acción, comedores comunitarios, programas de crecimiento y desarrollo, escuelas de familia y escuelas saludables, programas para desplazados.
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Promover la conformación de una red comunitaria en salud mental y prevención del consumo de sustancias psicoactivas que favorezca el tratamiento integral en salud mental, participación de la familia y grupos de autoayuda.
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Diseñar e implementar un modelo de atención primaria en salud mental.
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Ampliar el espectro de intervención de riesgo - población en salud mental para diagnóstico, tratamiento oportuno en trastornos de niños, adolescentes y de la demencia y la enfermedad de Alzheimer.
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Garantizar el acceso a diagnóstico temprano y tratamiento, y al suministro de medicamentos.
Línea de política número 4. Vigilancia en salud y gestión del conocimiento
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Fortalecimiento de la vigilancia de los eventos más prevalentes en salud mental, consumo de sustancias psicoactivas y violencia, así como actualización de los diagnósticos departamentales.
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Promover actividades de capacitación en salud mental y reducción de consumo de sustancias psicoactivas, a los referentes institucionales de los niveles departamental y municipal, a los gestores locales de salud mental y a los grupos comunitarios.
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Realizar estudios de costo efectividad e impacto en la unidad de pago por capitación de las intervenciones prioritarias en salud mental.





MARCO DE REFERENCIA



