Sin embargo, la población civil no sólo sufre la violencia generada por el conflicto armado sino que está sometida a otros dos niveles de violencia: el abandono y la inoperancia de las instituciones que deberían atenderla, y el silencio y el estigma por parte de la sociedad. Estos tres niveles de violencia tienen efectos sobre la salud mental y sobre la calidad de vida de los individuos y las comunidades, expuestos de una manera u otra al conflicto. Esta suma de violencias es la terrible realidad con la que convive gran parte de la población en Caquetá y que la convierte en triplemente víctima del conflicto.
Las consecuencias de esta violencia sobre la salud mental son un conjunto de alteraciones, tanto en el ámbito individual, como en el familiar y social, que desbordan los mecanismos de afrontamiento de la población afectada, provocando un severo sufrimiento emocional y psicológico que debe tener una respuesta por parte de las autoridades.
Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja en el departamento de Caquetá desde 1999. En el año 2005, la organización puso en marcha un proyecto de salud mental para asistir a las víctimas del conflicto colombiano y dar una atención que era insuficiente en las estructuras de salud del Gobierno. El presente informe se basa en los datos de 5.064 pacientes que recibieron atención clínica por parte de MSF desde marzo de 2005 hasta septiembre de 2009. De estos pacientes, un 65% eran mujeres y el 35% hombres. Las edades oscilan entre 1 y 89 años, aunque el grupo etario que más utilizó los servicios de salud mental de MSF fue el de 19-45 años. Por otra parte, el 60% de las personas atendidas se encontraba en Florencia, la capital del departamento, y el 40% en la zona rural. A partir de los datos estadísticos de las personas atendidas y sus testimonios, MSF quiere dar a conocer el sufrimiento que la violencia está causando en esta población.
El perfil de salud mental registrado en los pacientes atendidos por nuestros equipos evidencia que el conflicto armado tiene un impacto directo en la salud mental de la población, que no queda cubierto por los servicios de salud mental del Estado colombiano, dado su alcance y magnitud. Por último, este informe pretende demostrar que sí es posible ofrecer servicios de salud mental con recursos limitados en contextos de conflicto y que éstos pueden producir una mejoría efectiva en los pacientes.





Tres veces víctimas: Conflicto armado y salud mental en el departamento de Caquetá, Colombia



